A sudar la camiseta de la inclusión educativa

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A sudar la camiseta de la inclusión educativa

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Sumario: 

Programas liderados por universidades dan luces de inclusión dentro de los claustros. El reto está en hacer valer derechos de las personas con discapacidad.

Por:
Autor: 
Luz Nelly Galé
fecha: 
Jueves, Noviembre 24, 2016 - 15:00

Según cifras del Dane, en Colombia hay cerca de 3 millones de personas con discapacidad, pero el porcentaje de los que ingresan a la educación superior es de 1% o quizá menos. Es por esta razón que Colombia se encuentra en una etapa donde su principal reto es ser incluyente, no sólo en el ámbito educativo sino en todos los aspectos.
Es cierto que todos tenemos las mismas oportunidades y también es cierto que el derecho a la educación debería cumplirse para todas las personas sin excepción, pero las cifras de acceso a la educación de personas con discapacidad demuestran que no es así. 
Para empezar a hablar del tema con propiedad, vale la pena extender la aclaración que hace Juan Pablo Salazar, director del Plan Presidencial para la Inclusión de Personas con Discapacidad, quien explica que en las Naciones Unidas se realizó la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad y allí se redefinió la discapacidad ya que establece que estas personas no están enfermas sino que son sujetos de derechos. Es decir que la discapacidad es una característica, como lo es ser calvo o bajito y que esto necesariamente no impide que una persona acceda a derechos básicos como la educación.
Por supuesto, para el cumplimiento de los puntos planteados en dicha convención, la cual Colombia acogió en el 2011, se deben hacer modificaciones de políticas públicas desde todas las instituciones del Gobierno, cosa que les permita atender las necesidades de esta población ya que, según asegura Salazar, la discapacidad es transversal a todos los estamentos del Estado distinto y realizable en la práctica.
El panorama nacional frente al tema es desalentador. Salazar expresa que “Colombia en el papel parece Suecia, pero nuestra realidad es completamente distinta”. Con esta frase Salazar quiere decir que los marcos normativos que hablan sobre la inclusión son muy buenos pero en la práctica no existen porque la realidad de esta población es completamente distinta. Es por esto que el principal reto, asegura el director del Plan Presidencial para la Inclusión, está en la implementación de la norma.
“En infraestructura y educación estamos especialmente quedados. Pero esto apenas son los síntomas porque la enfermedad verdadera es el problema cultural ya que aún entendemos la discapacidad como un castigo divino o un tema médico porque somos catalogados como enfermos. Entonces hasta que no haya un cambio de chip general no vamos a poder avanzar”, concluye Salazar.
Y aunque aún falta para alcanzar la inclusión, desde las universidades se están haciendo avances muy importantes en este tema. 

DiverSer
Es el programa de inclusión educativa que lidera la Vicerrectoría de Docencia de la Universidad del Atlántico. Su misión es crear condiciones que contribuyan a que la población diversa alcance una verdadera inclusión educativa y así incrementar sus oportunidades de empleo y desarrollo social. El programa ofrece un acompañamiento permanente, en el caso de los estudiantes sordos cuentan con el apoyo de intérpretes de lengua de señas desde el día que presentan el examen de admisión hasta su graduación; los intérpretes son asumidos por la universidad. 
“Pero no sólo se trata de incluir a las personas con discapacidad sino también abrir un espacio para la población diversa, es decir, las negritudes, la comunidad LGTBI”,  asegura Martín De La Hoz, profesor ciego de UniAtlántico y miembro de Diverser. 
Se trabaja continuamente por promover que todos somos iguales, pese a las diferencias. Cuentan con un equipo interdisciplinario donde participan estudiantes, profesores y comunidad. 
Uninorte Incluyente Bajo los pilares de accesibilidad universal, sensibilización y concienciación trabaja el grupo Uninorte Incluyente, el cual nació hace 5 años gracias a la necesidad que surgió de darle cabida a estudiantes con necesidades especiales. Durante todo este tiempo han logrado involucrar a toda la comunidad educativa, desde vigilantes, estudiantes, profesores, hasta personal administrativo. Paola Alcázar, directora de Extensión de Uninorte, y abanderada del tema asegura que “nuestro sueño es convertir a la Universidad del Norte en una universidad realmente incluyente desde el punto de vista de sus espacios físicos. Pero la inclusión no es solamente rampas, sino que le estamos apostando a la inclusión desde lo académico en donde los estudiantes puedan aprender y entender lo que significa inclusión”.
Más de 50 jóvenes, con o sin discapacidad, integran este grupo estudiantil. Tatiana García Osorio es una estudiante de tercer semestre del programa de Ciencias políticas y gobierno; tiene una discapacidad física y es miembro activo del grupo. Desde su experiencia avala el respaldo que ha recibido de toda la comunidad educativa y cuenta que el Departamento de Registro y su coordinadora de programa están pendientes de ella y cuando inicia un nuevo semestre le ubican las clases en los bloques de fácil acceso. Tatiana agrega que la principal barrera es el aspecto cultural y los estereotipos sociales, pero gracias al trabajo que han hecho para sensibilizar, los estudiantes han aprendido a ver a la persona y no a la discapacidad.
Pasando a la parte académica, el radio de acción del programa también busca involucrar a los profesores, directores de programa y docentes de otras instituciones, quienes deben recibir capacitación pedagógica para educar en la diferencia; y para esto están trabajando de la mano de la Secretaría de Salud del Distrito. 
Además, en la modernización curricular que tuvo la Universidad del Norte hace unos años se incluyeron, en algunos departamentos como Pedagogía Infantil y Diseño Industrial, materias con enfoque inclusivo. 
Por ejemplo, a los profesionales en pedagogía se les enseña sobre necesidades educativas especiales y problemas de aprendizaje. Mientras que en el programa de Diseño Industrial se incorporó una asignatura llamada ‘Factores humanos’ donde se analiza, desde el diseño, los problemas por resolver para las personas con discapacidad.

Las universidades están adaptando sus instalaciones para hacerlas accesibles.

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UNIVERSIDADES

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Autor: 
Luz Nelly Galé
fecha: 
Jueves, Noviembre 24, 2016 - 15:00
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Según cifras del Dane, en Colombia hay cerca de 3 millones de personas con discapacidad, pero el porcentaje de los que ingresan a la educación superior es de 1% o quizá menos. Es por esta razón que Colombia se encuentra en una etapa donde su principal reto es ser incluyente, no sólo en el ámbito educativo sino en todos los aspectos.
Es cierto que todos tenemos las mismas oportunidades y también es cierto que el derecho a la educación debería cumplirse para todas las personas sin excepción, pero las cifras de acceso a la educación de personas con discapacidad demuestran que no es así. 
Para empezar a hablar del tema con propiedad, vale la pena extender la aclaración que hace Juan Pablo Salazar, director del Plan Presidencial para la Inclusión de Personas con Discapacidad, quien explica que en las Naciones Unidas se realizó la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad y allí se redefinió la discapacidad ya que establece que estas personas no están enfermas sino que son sujetos de derechos. Es decir que la discapacidad es una característica, como lo es ser calvo o bajito y que esto necesariamente no impide que una persona acceda a derechos básicos como la educación.
Por supuesto, para el cumplimiento de los puntos planteados en dicha convención, la cual Colombia acogió en el 2011, se deben hacer modificaciones de políticas públicas desde todas las instituciones del Gobierno, cosa que les permita atender las necesidades de esta población ya que, según asegura Salazar, la discapacidad es transversal a todos los estamentos del Estado distinto y realizable en la práctica.
El panorama nacional frente al tema es desalentador. Salazar expresa que “Colombia en el papel parece Suecia, pero nuestra realidad es completamente distinta”. Con esta frase Salazar quiere decir que los marcos normativos que hablan sobre la inclusión son muy buenos pero en la práctica no existen porque la realidad de esta población es completamente distinta. Es por esto que el principal reto, asegura el director del Plan Presidencial para la Inclusión, está en la implementación de la norma.
“En infraestructura y educación estamos especialmente quedados. Pero esto apenas son los síntomas porque la enfermedad verdadera es el problema cultural ya que aún entendemos la discapacidad como un castigo divino o un tema médico porque somos catalogados como enfermos. Entonces hasta que no haya un cambio de chip general no vamos a poder avanzar”, concluye Salazar.
Y aunque aún falta para alcanzar la inclusión, desde las universidades se están haciendo avances muy importantes en este tema. 

DiverSer
Es el programa de inclusión educativa que lidera la Vicerrectoría de Docencia de la Universidad del Atlántico. Su misión es crear condiciones que contribuyan a que la población diversa alcance una verdadera inclusión educativa y así incrementar sus oportunidades de empleo y desarrollo social. El programa ofrece un acompañamiento permanente, en el caso de los estudiantes sordos cuentan con el apoyo de intérpretes de lengua de señas desde el día que presentan el examen de admisión hasta su graduación; los intérpretes son asumidos por la universidad. 
“Pero no sólo se trata de incluir a las personas con discapacidad sino también abrir un espacio para la población diversa, es decir, las negritudes, la comunidad LGTBI”,  asegura Martín De La Hoz, profesor ciego de UniAtlántico y miembro de Diverser. 
Se trabaja continuamente por promover que todos somos iguales, pese a las diferencias. Cuentan con un equipo interdisciplinario donde participan estudiantes, profesores y comunidad. 
Uninorte Incluyente Bajo los pilares de accesibilidad universal, sensibilización y concienciación trabaja el grupo Uninorte Incluyente, el cual nació hace 5 años gracias a la necesidad que surgió de darle cabida a estudiantes con necesidades especiales. Durante todo este tiempo han logrado involucrar a toda la comunidad educativa, desde vigilantes, estudiantes, profesores, hasta personal administrativo. Paola Alcázar, directora de Extensión de Uninorte, y abanderada del tema asegura que “nuestro sueño es convertir a la Universidad del Norte en una universidad realmente incluyente desde el punto de vista de sus espacios físicos. Pero la inclusión no es solamente rampas, sino que le estamos apostando a la inclusión desde lo académico en donde los estudiantes puedan aprender y entender lo que significa inclusión”.
Más de 50 jóvenes, con o sin discapacidad, integran este grupo estudiantil. Tatiana García Osorio es una estudiante de tercer semestre del programa de Ciencias políticas y gobierno; tiene una discapacidad física y es miembro activo del grupo. Desde su experiencia avala el respaldo que ha recibido de toda la comunidad educativa y cuenta que el Departamento de Registro y su coordinadora de programa están pendientes de ella y cuando inicia un nuevo semestre le ubican las clases en los bloques de fácil acceso. Tatiana agrega que la principal barrera es el aspecto cultural y los estereotipos sociales, pero gracias al trabajo que han hecho para sensibilizar, los estudiantes han aprendido a ver a la persona y no a la discapacidad.
Pasando a la parte académica, el radio de acción del programa también busca involucrar a los profesores, directores de programa y docentes de otras instituciones, quienes deben recibir capacitación pedagógica para educar en la diferencia; y para esto están trabajando de la mano de la Secretaría de Salud del Distrito. 
Además, en la modernización curricular que tuvo la Universidad del Norte hace unos años se incluyeron, en algunos departamentos como Pedagogía Infantil y Diseño Industrial, materias con enfoque inclusivo. 
Por ejemplo, a los profesionales en pedagogía se les enseña sobre necesidades educativas especiales y problemas de aprendizaje. Mientras que en el programa de Diseño Industrial se incorporó una asignatura llamada ‘Factores humanos’ donde se analiza, desde el diseño, los problemas por resolver para las personas con discapacidad.

Las universidades están adaptando sus instalaciones para hacerlas accesibles.